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"Mi marido me pidió que le acompañara a correr. No voy a mentir: dije que no".

挑戦は続く

El primer paso es siempre el más difícil

 Portrait Jackie Marie Prenveille

Convirtiéndome en runner

Un día me miré en el espejo y me vi pasada de peso. Decidí que era el momento de empezar a cuidarme. Mi relación con el deporte nunca había sido fácil. Me quedaba sin aliento al caminar unos cuantos pasos pero me quise demostrar que era capaz de hacerlo. 

Tenía el deseo de conseguir un cuerpo tonificado, así que empecé a hacer musculación y natación. Después de seis meses mi cuerpo ya estaba preparado para el siguiente desafío. Mi marido me preguntó si le acompañaba a correr.

No mentiré, le dije que no. Después acepté hacerle el favor para compartir este momento con él. Me puse unos pantalones viejos, una sudadera larga y unas deportivas que encontré en lo más fondo del vestidor. No tenía otra indumentaria para hacer deporte. Es rídículo, lo sé. 

 

Corrimos un rato y debo decir que no lo disfruté demasiado. Pero siempre que quería parar mi marido me daba ánimos y motivación. Por favor, no penséis que el running es simple. Es mucho más que ponerse a correr sin parar. Fácil de decir pero difícil de hacer. Por tanto, rendir al máximo no es un objetivo que debes ponerte al principio. Inicialmente, el objetivo debe ser finalizar tu carrera y esforzarte.  

Asumiendo el reto

Mientras corría me preguntaba por qué estaba haciéndolo. Me dolía todo. La pregunta principal era saber cómo iba a sobrevivir si no dejaba de correr. Maldije a mi marido y a mí misma por acompañarle. Cuando decidió parar fue un gran alivio, pero también me sentí fuerte. La chica a la que nunca le había gustado correr consiguió su objetivo. Todavía le doy las gracias a mi marido por lo de aquel día. 

Esa agotadora carrera acabó con mi cuerpo. Había estado hibernando durante demasiado tiempo. Pero no me rendí, seguí trabajando incluso cuando me parecía imposible continuar. Estaba tremendamente orgullosa de no haber escuchado a mi mente cuando sufría. Esa experiencia me sirvió de motivación para la siguiente carrera. Nunca olvidaré la primera, la tengo presente siempre que me ato los cordones y salgo por la puerta de casa.


Enamorándome del enemigo

Correr junto a mi marido es lo que me hizo enamorarme del deporte. Era un momento especial que compartíamos juntos. Después, empecé a correr con familia y amigos. Descubrí que mucha gente tenía la misma pasión que yo, un hecho de por sí motivador. Tras unas pocas semanas empecé a sentirme impaciente por ponerme de nuevo las zapatillas de running. Sin darme cuenta, me había enganchado. Mi mejora de rendimiento me motivó a buscar nuevos retos. Cada vez que salía a correr dejaba atrás los problemas, liberaba cuerpo y mente, desconectaba. 

A medida que mi cuerpo se iba transformando me iba haciendo pequeños regalos en forma de zapatillas o ropa que me hacían sentir mejor durante la práctica del running. Llevar el material adecuado también se convirtió en un factor motivador. Ahora valoro mucho ser capaz de poder salir a correr cuando y cómo quiera. Puedo practicar mi deporte sin impedimentos. Soy incapaz de imaginarme sin hacer deporte. Necesito correr al menos tres veces por semana. 



Jackie Marie Prenveille

Mi cuerpo está en forma, he tomado el control sobre él y he aprendido a quererme más gracias al running. Todos nos hemos quedado sin aliento alguna vez pero es importante no rendirse nunca. A medida que ha pasado el tiempo me he ido poniendo nuevos objetivos: correr una hora sin parar, acabar un recorrido de 10 kilómetros o aumentar mi ritmo para participar en una carrera. Siempre han sido metas progresivas, manteniendo la calma. No hay que ponerse límites pero también tenemos que ser conscientes de que el éxito no llega de un día para otro. 


Jackie Marie Prenveille

Esforzándome en los buenos y en los malos momentos

El año pasado tuve algunos fracasos porque corrí demasiadas carreras. He querido superar mis marcas personales muchas veces. Pienso que también es necesario para el reloj y correr simplemente por el placer de hacer deporte. Siempre hemos de querer más. Sin embargo, el cuerpo necesita descansar y recuperarse de los esfuerzos. He aprendido a escuchar mi cuerpo y conocer mis límites. Corro principalmente por placer. Me hace sentir libre. No tengo la necesidad de rendir cuentas a nadie, ni siquiera al cronómetro. 

Mi gran éxito aún reside en el hecho de que he transformado mi cuerpo hasta convertirme en una runner. He mantenido mi determinación sin rendirme. Sigo sorprendida de lo mucho que disfruto aún de este nuevo estilo de vida. Mi segundo gran triunfo fue acabar el Maratón de París. Siempre había sido mi sueño y pensé que era imposible hasta el momento de cruzar la línea de meta. Sin embargo, mi persistencia dio sus frutos. Evité escuchar esa pequeña voz dentro de mí que me pedía que parara y dejara de sufrir. Tenía que seguir y apretar los dientes. Corrí a un ritmo equilibrado para llegar con fuerzas al final. Además, recibí una fantástica dosis de energía cuando mi marido se unió a mí a partir del kilómetro 20. Completé el recorrido con él a mi lado. Fue mágico. El running me ha dejado una huella imborrable. Me ha hecho vivir momentos inolvidables de satisfacción y orgullo y me ha ayudado a encontrar el equilibrio perfecto entre cuerpo y mente. Y lo más importante: me ha ayudado a mejorar como persona. 


Convitiéndome en adicta al running

En los últimos tres años he evolucionado muchísimo. He aprendido infinidad de cosas sobre mí misma y sobre el running. Mis zapatillas me han acompañado durante kilómetros y kilómetros. Acerté al esforzarme, valió la pena. Mi marido creyó en mí, yo también lo hice y conseguí llegar más lejos de lo que nunca pude imaginar. No te infravalores nunca. Nada es imposible siempre y cuando disfrutes de lo que estás haciendo. A veces me recuerdo a mí misma que empecé a correr 30 minutos a 8 kilómetros por hora. Hoy eso es mi calentamiento. Tengo muchas razones para sonreír. ¡Estoy tan orgullosa de haber acabado un maratón!

Hay una primera vez para todo y nunca es fácil. Tendrás que fracasar alguna vez y darte tiempo para ir mejorando. Todavía sigo buscando nuevos objetivos. Me gustaría mejorar mis tiempos en 10K, medio maratón y maratón. También quiero correr en el extranjero para combinar mis dos grandes pasiones: viajar y correr. Espero seguir manteniendo este estilo de vida cuando forme una familia. Es uno de mis mayores retos. Lo afrontaré pensando que todo es posible. Si yo fui capaz de convertirme en una adicta al running cualquier cosa puede pasar. Con esto te quiero animar a que te pongas las zapatillas de running y lo pruebes. Da igual tu nivel, un día podrás llegar a acabar un maratón. Seguro que encontrarás una motivación para "Never Stop Pushing". 

Jackie Marie Prenveille



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