Carina Øglænd Never Stop Pushing

"Empecé a correr de nuevo. Poco tiempo y despacio, después más y más rápido, dando pequeños pasos en la dirección adecuada."

挑戦は続く

Rendirse nunca es una opción

 

Carina Øglænd

El running es la metáfora perfecta de la vida. A veces te cuesta y el camino se complica. Otras sientes que puedes volar. Así me siento cuando corro por el bosque en un día soleado. Es la mayor sensación de libertad. Respirar y correr, solo correr. 

Durante mis años de adolescencia sufría de síndrome compartimental en ambas piernas. El running no era una opción. Después de muchos años y tres operaciones me prometí convertirme en runner. 

Empecé poco a poco. Recuerdo el día que corrí 3 kilómetros por primera vez. ¡Estaba tan orgullosa! Añadí kilómetros y continué sumando. Mi primera carrera fue un 21K de trail running. Nunca había corrido tal distancia y estaba profundamente nerviosa. Mi objetivo era tener una buena experiencia y no llegar exhausta a la meta. Empecé a un ritmo lento, muy lento, asustada de no llegar al final. 

Mantuve un ritmo constante y funcionó. Los kilómetros volaban y de pronto caí en que estaba acercándome a la meta. Subí el ritmo y eé volando. Justo después de ese momento se acercó un hombre y me preguntó: "¿Por qué no estás cansada?". Había ahorrado fuerzas durante tanto tiempo que pude llegar con facilidad al final. Fue una gran experiencia de aprendizaje para mí. 

Con el paso de los años aumenté distancias e implicación en el running. En 2012 corrí mi primer medio maratón en Trondheim. Mi objetivo era finalizarlo en menos de dos horas. Sentí que ese era mi día. Mis pies volaban, mi ritmo era constante y pude continuar así hasta el final. Acabé en 1:44h, más de 15 minutos por debajo de mi objetivo. Tres semanas después corrí mi primer maratón en 3:52h. 

Para el año siguiente quise más. Más kilómentros y más carreras. Me esforcé... Tanto que fue demasiado. Me diagnosticaron un exceso de entrenamiento. Mi corazón iba a tope pero las piernas no me respondían. Tuve que dar un paso atrás y reconsiderar lo que estaba haciendo.  

Trabajo en un centro de fitness. Mi labor es ayudar a la gente a mantener una vida activa. Adoro contribuir a que los demás cumplan sus sueños. Muchas de las técnicas mentales que utilizo para ayudar a los usuarios de mi gimnasio también me sirvieron para mí misma. 

Durante un año no competí. Me concentré en mi trabajo y en la familia e intenté recuperar fortaleza y energía. Comencé a correr de nuevo, poca distancia y poco tiempo. Después más y más tiempo, dando pequeños pasos en la dirección adecuada. Rendirse no era una opción". 

Carina Øglænd Never Stop Pushing

En 2015 me empecé a sentir mucho mejor y decidí volver a participar en carreras. Un medio maratón en febrero y el Maratón de París en abril. Ninguno de los dos fue bien. En junio decidí pasarme al trail running, disciplina en la que corrí mi primera carrera hace varios años. A pesar de correr con un dedo roto lo hice bastante bien y sentí que todos aquellos pequeños pasos quedaban detrás de mí. En agosto corrí una carrera de cross country en el Bronx (Nueva York), y acabé en tercera posición de mi grupo de edad. Fue como una victoria. 

La gran final del año fue en el Maratón de Singapur, en diciembre. Para una noruega como yo esta carrera suponía un tremendo desafío. El calor y la humedad aumentaban el sufrimiento que ya de por sí tienen los 42 kilómetros, especialmente porque era época de pleno invierno para mí. Mi objetivo era llegar a meta a mi ritmo para cumplir mi tiempo. 

A causa del calor, la carrera empezaba literalmente en plena noche. Tuve que levantarme a las tres de la mañana para comer y beber lo necesario antes de correr. A medida que me acercaba a la línea de salida iba imaginándome cómo sería mi carrera. El primer kilómetro es siempre complicado, cuesta encontrar tu ritmo entre tanta gente. Además, cuando la temperatura es de 30 grados el ritmo es siempre inferior al habitual. Dividí mentalmente mi carrera para trabajarla mejor en 21 kilómetros, luego pensaba de cinco en cinco y al final de tres en tres. De esa manera la carrera se me hacía más corta, menos pesada. El trabajo mental que había hecho sobre estas distancias me ayudó mucho. Seguí el plan. En la línea de meta el sentimiento de victoria fue el mejor que jamás he experimentado. No por el hecho de que mi tiempo fuera bueno, sino porque conseguí superar las adversidades y los problemas que sufrí durante años. 

El hecho de no ser una atleta profesional no significa que no pueda sentir la misma pasión que ellos. Como decía al principio, el running es la metáfora perfecta de la vida. A veces se complica pero en los malos momentos es cuando hay que apelar al "Never Stop Pushing" para alcanzar tus objetivos. La recompensa al otro lado es libertad en estado puro, como si pudieras volar. 

Carina Øglænd

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